El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra el régimen iraní y elevó la tensión internacional, al plantear la posibilidad de una ofensiva militar de gran escala en las próximas horas.
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Durante una conferencia de prensa, el mandatario fue contundente: “El país entero podría ser destruido en una noche”, al referirse al ultimátum impuesto a Irán en medio del conflicto por el control estratégico del Estrecho de Ormuz.
Trump aseguró que su gobierno cuenta con un plan para atacar infraestructura clave del país, incluyendo puentes, centrales eléctricas y sistemas estratégicos, en una operación que —según afirmó— podría ejecutarse en apenas cuatro horas.
En paralelo, el mandatario brindó detalles sobre un operativo militar de rescate de pilotos estadounidenses derribados en territorio iraní. La misión involucró más de 170 aeronaves, entre bombarderos, cazas, aviones de apoyo y fuerzas especiales.
Según explicó, uno de los pilotos permaneció oculto durante casi 48 horas, mientras que el rescate se realizó bajo fuego enemigo y sin bajas estadounidenses. Desde la administración destacaron la operación como una muestra de precisión, capacidad operativa y superioridad militar.
El director de la CIA, John Ratcliffe, detalló que se llevó adelante una “campaña de engaño” para confundir a las fuerzas iraníes y facilitar el operativo.
En la misma línea, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anticipó que el volumen de ataques podría incrementarse si no se alcanza un acuerdo en el corto plazo.
Pese a la dureza de sus declaraciones, Trump sostuvo que Irán aún negocia “de buena fe”, aunque insistió en que Estados Unidos no permitirá el avance en el desarrollo de armamento nuclear.
El escenario abre un nuevo capítulo de alta tensión geopolítica, con advertencias de una posible escalada militar que podría impactar en la estabilidad de Medio Oriente y el equilibrio global.