El Gobierno nacional avanzó con una nueva medida de desregulación para el sector energético al modificar el régimen de exportación de petróleo, combustibles y otros hidrocarburos líquidos. A través de la Resolución 166/2026 de la Secretaría de Energía, la administración de Javier Milei eliminó requisitos burocráticos que regían desde 2017 y estableció un esquema más simple para autorizar las ventas al exterior.
Te puede interesar
La principal modificación consiste en la eliminación de la obligación de ofrecer previamente la producción en el mercado interno antes de solicitar la exportación. Ese mecanismo fue reemplazado por un sistema de notificación, mediante el cual las empresas solo deben informar la operación a la autoridad competente.
La nueva normativa establece que la Secretaría de Energía dispondrá de un plazo máximo de 30 días para formular objeciones, que únicamente podrán estar vinculadas a cuestiones técnicas o a la seguridad del abastecimiento nacional. Si no existen observaciones dentro de ese período, la exportación quedará autorizada automáticamente.
Además, la resolución unificó distintas normas que regulaban la actividad desde hace hasta tres décadas y creó el Registro de Operaciones de Exportación, una herramienta destinada a ordenar los procedimientos administrativos y brindar mayor previsibilidad al comercio exterior de hidrocarburos. El régimen alcanza a productos como petróleo crudo, naftas, gasoil, propano, butano y gas licuado de petróleo (GLP), aunque el listado podrá modificarse según las necesidades del mercado interno.
La medida se enmarca en la política de desregulación impulsada por el Gobierno desde el inicio de la gestión y toma como base los principios establecidos por la Ley Bases y el Decreto 70/2023, que reconocen el derecho de los productores y comercializadores a exportar libremente los hidrocarburos que producen, limitando la intervención estatal a situaciones excepcionales relacionadas con el abastecimiento interno.
La decisión llega en un contexto de fuerte crecimiento del sector energético. Según datos del INDEC, durante el primer semestre de 2026 la balanza comercial de combustibles y energía registró un superávit de USD 5.076 millones, un 61,7% superior al del mismo período de 2025. En ese lapso, las exportaciones energéticas alcanzaron USD 6.594 millones, mientras que las importaciones sumaron USD 1.518 millones, reflejando el mejor desempeño del sector en décadas.
El principal impulso provino de Vaca Muerta, cuya expansión permitió incrementar la producción de petróleo y gas. Solo las exportaciones de aceites crudos crecieron 47,7% en el primer semestre y totalizaron USD 4.693 millones, equivalentes a más del 70% de las ventas externas del rubro. También aumentaron los envíos de naftas, propano y butano, acompañando el mayor nivel de actividad.
Las proyecciones del sector anticipan que las exportaciones de combustibles y energía rondarán los USD 11.300 millones durante 2026, mientras que el superávit energético podría superar los USD 12.000 millones. Con la futura entrada en operación del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que unirá la cuenca neuquina con Punta Colorada, en Río Negro, las exportaciones energéticas podrían superar los USD 18.500 millones anuales hacia 2027, consolidando al sector como una de las principales fuentes de generación de divisas para la Argentina.