La Justicia federal identifica a Tobías Silva, conocido en el mundo digital como “Sherlock”, como el presunto líder de “Los Dictadores”, una organización acusada de acceder ilegalmente a bases de datos estatales, comercializar información personal y vulnerar sistemas informáticos de organismos públicos.
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Según la investigación, el grupo habría obtenido datos de plataformas como RENAPER, ANSES, PAMI, SISA, la Dirección Nacional de Registros de la Propiedad Automotor y otros sistemas oficiales, ofreciendo luego consultas pagas a través de herramientas desarrolladas para operar en Telegram.
Uno de los episodios que más repercusión generó fue el que tuvo como víctima a Patricia Bullrich. De acuerdo con la causa, integrantes de la organización difundieron información sensible de la entonces ministra de Seguridad y además habrían generado antecedentes policiales falsos dentro del sistema GAP, utilizado por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
La investigación sostiene que la banda operaba mediante los bots “Sherlock Leaks” y “Sherlock Alerts”, programas que permitían consultar información extraída de bases de datos públicas y privadas. Los servicios se comercializaban mediante distintos planes pagos y, según los investigadores, llegaron a concentrar más de un terabyte de información filtrada.
Además de datos personales, los sistemas ofrecían consultas vinculadas a afiliaciones médicas, registros administrativos y otra información sensible. Los investigadores también detectaron filtraciones de correos electrónicos pertenecientes a organismos de seguridad nacionales.
Silva fue procesado por los delitos de asociación ilícita, acceso ilegal a bases de datos personales, alteración de registros públicos y participación en maniobras informáticas ilícitas, entre otros cargos. La Justicia considera que habría actuado como organizador de la estructura y le trabó un embargo millonario mientras avanza la causa.
La defensa del acusado rechaza esa acusación y sostiene que Silva era únicamente un desarrollador de software y administrador de comunidades digitales, argumentando que los delitos habrían sido cometidos por terceros que utilizaron sus herramientas de manera indebida.
Sin embargo, tanto el procesamiento dictado por el juzgado federal de Campana como la posterior ratificación de la Cámara Federal de San Martín respaldaron la hipótesis de los investigadores, que consideran a “Sherlock” una pieza central dentro de una de las organizaciones de cibercrimen más importantes detectadas en los últimos años en Argentina.
La causa también involucra a otros integrantes de la banda y mantiene conexiones con investigaciones internacionales sobre ataques informáticos que afectaron organismos públicos y privados en distintos países.