El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, salió a aclarar la controversia generada tras una licitación en la que una empresa extranjera se impuso sobre el grupo Techint y rechazó que el episodio represente un enfrentamiento con el sector privado. Según sostuvo, se trata de una señal clara del cambio estructural que impulsa el Gobierno.
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En declaraciones radiales, Caputo explicó que el proceso fue interpretado de manera equivocada y remarcó que no hay una guerra contra empresas, sino una decisión política de abandonar prácticas heredadas que encarecieron costos y distorsionaron el funcionamiento del Estado. En ese sentido, subrayó que la nueva gestión prioriza competencia, eficiencia y criterios de mercado.
El ministro utilizó el ejemplo de una obra energética clave para ilustrar la diferencia entre ambos modelos. Recordó que en el pasado se avanzó con proyectos sin licitación competitiva y con sobrecostos, mientras que en la actual adjudicación los valores se redujeron de manera significativa. Para Caputo, esa brecha refleja el impacto directo de eliminar intermediaciones y habilitar competencia real.
En relación con el frente financiero, Caputo descartó de manera tajante una emisión de deuda en dólares o una salida apresurada a los mercados internacionales. Aclaró que la baja del riesgo país no implica una necesidad inmediata de financiamiento externo y sostuvo que el acceso al crédito no se impone desde el Gobierno, sino que lo define el propio mercado.
El titular del Palacio de Hacienda también repasó la lógica macroeconómica detrás del programa oficial. Señaló que la Argentina arrastra décadas de déficit fiscal crónico, lo que llevó al Estado a absorber el crédito disponible y desplazar al sector privado, un fenómeno conocido como crowding out. Según afirmó, el actual proceso de cancelación de deuda y orden fiscal está comenzando a generar el efecto inverso, con capitales que vuelven a mirar al país para invertir.
Caputo aprovechó además para aclarar versiones sobre una supuesta asistencia financiera reciente. Explicó que el pago realizado al FMI se efectuó mediante Derechos Especiales de Giro (DEG) y que se trató de una operatoria habitual, sin nuevos préstamos ni endeudamiento adicional.
En el plano social y productivo, el ministro sostuvo que el escenario actual muestra un cambio en las expectativas. Afirmó que el país dejó atrás un clima de incertidumbre y que el proceso de normalización implicará mayor competencia, con empresas que se adapten mejor y otras que deban reconvertirse. Para Caputo, ese movimiento es parte natural de una economía que busca crecer con reglas claras.
Finalmente, ratificó que el objetivo central del Gobierno es generar empleo genuino, reducir impuestos y consolidar un entorno estable para el desarrollo económico. “El cambio de modelo no es contra nadie en particular, es a favor de un país que funcione con reglas normales”, sintetizó.