La Agencia Internacional de la Energía (AIE) evalúa realizar la mayor liberación coordinada de reservas estratégicas de crudo de su historia con el objetivo de contener la volatilidad que atraviesan actualmente los mercados energéticos internacionales. La iniciativa busca evitar que la escalada del conflicto en Medio Oriente genere un shock de precios capaz de afectar la recuperación económica global y disparar nuevos procesos inflacionarios en las principales economías del mundo.
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El plan contempla la liberación de 400 millones de barriles de petróleo, una cifra que duplicaría ampliamente el mayor operativo reciente realizado por el organismo. En 2022, tras la invasión rusa a Ucrania, los países miembros coordinaron la liberación de 182 millones de barriles para compensar la disrupción del suministro energético europeo. De concretarse, la intervención actual marcaría un nuevo récord histórico de intervención en el mercado petrolero.
La propuesta fue discutida durante una reunión de emergencia entre funcionarios energéticos de los 32 países miembros de la AIE, convocada para analizar el impacto inmediato de la crisis geopolítica sobre el suministro mundial de crudo. Según revelaron fuentes cercanas a las negociaciones citadas por The Wall Street Journal, varios gobiernos consideran que una liberación masiva de reservas podría enviar una señal de estabilidad al mercado y frenar movimientos especulativos en el precio del petróleo.
El Estrecho de Ormuz, eje de la crisis energética
La iniciativa surge en medio de una escalada de tensión en Medio Oriente, luego de la interrupción casi total del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta. Este estrecho conecta el Golfo Pérsico con los mercados internacionales y constituye una arteria clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
Por esa vía marítima circula aproximadamente el 20% del petróleo que se consume en el mundo, lo que convierte a cualquier interrupción en la zona en un factor de fuerte impacto sobre los mercados energéticos globales.
La situación se agravó tras ataques del régimen iraní contra petroleros que transitaban por la región, lo que provocó la paralización de gran parte del transporte marítimo en la zona y disparó una ola de incertidumbre en los mercados.
La crisis comenzó a intensificarse el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques contra objetivos estratégicos en Irán, una operación que amplió el conflicto regional y elevó el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro energético global.
El petróleo llegó a dispararse 40%
Desde el inicio de la escalada militar, el precio internacional del crudo registró una fuerte reacción alcista. En los primeros días de la crisis, la cotización llegó a subir hasta un 40%, superando momentáneamente la barrera de los 100 dólares por barril.
Aunque en las últimas jornadas el mercado mostró una moderación parcial, los operadores financieros continúan atentos a la evolución del conflicto y a las definiciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre su posible duración y alcance.
El martes, el barril de petróleo cerró por debajo de los 84 dólares, aunque otros combustibles derivados, como el diésel, todavía registran aumentos en distintos mercados, especialmente en Europa y Asia.
Las reservas estratégicas del mundo
Los países miembros de la AIE mantienen importantes reservas estratégicas diseñadas precisamente para responder ante crisis energéticas internacionales como la actual.
Según explicó el director ejecutivo del organismo, Fatih Birol, las reservas disponibles incluyen actualmente:
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1.200 millones de barriles almacenados en reservas públicas estratégicas
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600 millones de barriles en inventarios comerciales obligatorios
En conjunto, estas reservas equivalen aproximadamente a 124 días de suministro perdido desde la región del Golfo, lo que otorga a los países consumidores un margen de maniobra significativo para estabilizar el mercado ante eventuales interrupciones del flujo energético.
La Agencia Internacional de la Energía fue creada en 1974, tras el embargo petrolero árabe que provocó una crisis energética global. Desde entonces, el organismo coordina políticas energéticas entre las principales economías industrializadas con el objetivo de garantizar la seguridad del suministro y reducir la volatilidad en los mercados petroleros.