Myriam Bregman encontró en las protestas europeas una receta para enfrentar el programa económico de Javier Milei: llevar el conflicto a la calle. Durante una entrevista con Crónica, la referente del Frente de Izquierda convocó a los estudiantes argentinos a seguir el ejemplo francés y volvió a colocar la movilización en el centro de su propuesta política.
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“Los estudiantes tienen que hacer como en Francia. Salieron en Francia por la educación, en España por la vivienda, Bélgica, Italia se siguen sumando países”, sostuvo. La enumeración reúne reclamos distintos, pero desemboca en la misma consigna: extender las protestas. Quedó sin desarrollar cómo trasladar esas experiencias a la Argentina resolvería los problemas que denuncia.
El entusiasmo de Bregman por el movimiento francés también aparece en sus redes. Durante octubre difundió publicaciones sobre bloqueos estudiantiles y la incorporación de universitarios y trabajadores a las movilizaciones. La calle ocupa un lugar central en su discurso; las respuestas económicas concretas requieren bastante más que una convocatoria.
Contra el capitalismo, sin explicar cómo pagar la cuenta
Bregman llevó el cuestionamiento mucho más allá de la educación y afirmó que “es un sistema capitalista que no tiene nada que ofrecer”. Comparó los recortes que atribuye a los gobiernos europeos para financiar gastos militares con los pagos argentinos al Fondo Monetario Internacional.
También calificó de fraudulenta la deuda contraída durante la presidencia de Mauricio Macri y presentó la situación como insostenible. Luego recurrió a una pregunta cargada de dramatismo: “¿Cuál es la propuesta? ¿Quedarte en tu casa y morirte de hambre?”
La frase encierra una falsa disyuntiva: salir a protestar como propone la izquierda o resignarse al hambre. Entre esas dos opciones existe una discusión que Bregman dejó pendiente en los fragmentos difundidos: cómo generar empleo, financiar los servicios públicos y sostener los ingresos. Denunciar al capitalismo puede servir como consigna; explicar con qué recursos se reemplazaría exige otro esfuerzo.
Francia como bandera, con incendios y saqueos de fondo
La elección del ejemplo francés tampoco es un detalle menor. Las movilizaciones de ese país estuvieron acompañadas por episodios de incendios, saqueos y enfrentamientos, que golpearon también a comerciantes y vecinos. Presentar ese escenario como referencia política exige explicar qué prácticas se reivindican y cuáles se rechazan.
Bregman pidió imitar las protestas, pero en las declaraciones reproducidas no precisó esos límites. La ambigüedad merece una respuesta política: defender el derecho a manifestarse también requiere marcar distancia de la destrucción de bienes y de los ataques que perjudican a quienes trabajan.
El punto débil de su intervención está a la vista. La convocatoria fue enfática; la alternativa económica quedó sin desarrollar. A quienes atraviesan dificultades no les alcanza con escuchar que el capitalismo no ofrece nada. También necesitan saber qué propone la izquierda, cuánto cuesta y quién paga la cuenta.