La actividad económica argentina volvió a crecer en 2025 y cerró el año con una expansión del 4,4%, según los datos oficiales del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundidos por el INDEC, en un escenario de estabilización macroeconómica y reformas estructurales impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
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El indicador mostró además una suba mensual del 1,8% en diciembre, lo que confirmó un cierre de año en recuperación y consolidó la tendencia positiva iniciada durante el segundo semestre, tras la corrección de desequilibrios heredados.
El informe oficial señaló que 11 de los sectores productivos crecieron en la comparación interanual, con un fuerte liderazgo del sector agropecuario, que registró un salto del 32,2% interanual en diciembre impulsado por una cosecha récord de trigo, cuyo volumen superó en 50% el promedio de las últimas cinco campañas.
En segundo lugar se ubicó la intermediación financiera, con un avance del 14,1%, reflejando la normalización del crédito y la recuperación del sistema financiero en un contexto de desinflación y orden fiscal. Ambos sectores aportaron en conjunto 2,4 puntos porcentuales al crecimiento total del EMAE, convirtiéndose en los principales motores de la reactivación.
Las proyecciones para 2026 anticipan una continuidad del crecimiento en torno al 4%, según estimaciones del FMI y consultoras internacionales, lo que ubicaría a la Argentina entre las economías de mayor expansión del G20, apoyada en mayor previsibilidad, reformas pro-mercado y reducción del riesgo político tras el reordenamiento fiscal.
El resultado anual confirma así una recuperación de la actividad tras el período de inestabilidad y “riesgo kuka” que había condicionado las expectativas económicas, y consolida un nuevo ciclo de crecimiento basado en estabilidad macro, inversión privada y expansión exportadora.