El Gobierno nacional comenzó 2026 con un nuevo resultado fiscal positivo y confirmó la continuidad del equilibrio de las cuentas públicas como eje central del programa económico. En enero, el Sector Público Nacional (SPN) registró superávit primario de $3,12 billones y superávit financiero de $1,1 billones, según informó el ministro de Economía, Luis Caputo.
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El dato adquiere mayor relevancia porque, incluso sin los ingresos extraordinarios por $1,04 billones derivados de la licitación de las centrales hidroeléctricas del Comahue, el resultado también habría sido positivo: $2,08 billones de superávit primario y $65.256 millones de superávit financiero. El Gobierno remarcó que esto confirma la solidez estructural del ancla fiscal más allá de factores puntuales.
Durante el mes se abonaron $2,02 billones en intereses de deuda, uno de los períodos de mayor carga financiera del año por vencimientos de bonos Bonares y Globales. Aun así, el resultado global se mantuvo en terreno positivo, lo que el equipo económico presentó como evidencia de sustentabilidad fiscal con cumplimiento pleno de obligaciones.
En materia de gasto, el informe oficial mostró una caída real del gasto primario de 0,7% interanual, mientras que las jubilaciones contributivas crecieron 2,8% real y la AUH 4,1%, datos que el Ejecutivo utilizó para contrarrestar el discurso opositor sobre un supuesto “ajuste indiscriminado”. Según Economía, el orden fiscal permitió además reducir impuestos por el equivalente al 2,5% del PBI desde el inicio de la gestión.
El desempeño de enero se suma al resultado de 2025, primer año con superávit fiscal y financiero desde 2008, y al segundo consecutivo en base caja, algo que no había ocurrido desde el inicio de la serie en 1993 cumpliendo simultáneamente con todos los pagos de deuda. Para el Gobierno, la continuidad del superávit confirma que el modelo de equilibrio fiscal permanente es viable incluso en contextos de tensión política y menor actividad.
“El ancla fiscal es la condición necesaria para la estabilidad y el crecimiento”, sostuvo Caputo, quien ratificó que el objetivo se mantendrá en 2026 con equilibrio de 2,2% del PBI. En paralelo, continúan las negociaciones con el FMI sobre metas de reservas y sendero fiscal, aunque en Economía sostienen que el programa ya demostró consistencia macroeconómica sin financiamiento monetario ni déficit crónico.
Con este inicio de año en verde, el Gobierno busca consolidar una señal política y económica: Argentina dejó atrás el déficit estructural y avanza hacia un esquema de orden fiscal sostenido, estabilidad y crecimiento.