Estados Unidos advirtió que la presencia espacial china en Argentina no es cooperación científica sino proyección militar encubierta del régimen de Xi Jinping en el hemisferio occidental. La acusación surge del informe oficial “Pulling Latin America into China’s Orbit”, elaborado por el Comité Selecto sobre China de la Cámara de Representantes.
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El documento sostiene que instalaciones chinas en América Latina —incluida la base de Neuquén— forman parte del sistema de apoyo estratégico del Ejército Popular de Liberación (EPL) y responden a la lógica de “doble uso” civil-militar que Beijing emplea para expandir su infraestructura de inteligencia fuera de su territorio. Para Washington, se trata de nodos operativos de vigilancia espacial y guerra electrónica desplegados bajo convenios científicos.
El caso argentino aparece como uno de los más graves. La Estación de Espacio Lejano de Neuquén fue cedida a China por 50 años, con control operativo total, beneficios fiscales y acceso restringido para el propio Estado argentino, una configuración que —según el informe— deja a Beijing con una instalación estratégica autónoma en territorio nacional. La adenda de 2016 que fijaba fines civiles carece de controles independientes y, en la práctica, no puede verificarse.
La base posee antena de 35 metros en bandas militares S, X y Ka, relojes atómicos y sistemas de telemetría avanzada, capacidades que permiten interceptación de comunicaciones satelitales (SIGINT), inteligencia electrónica (ELINT) y seguimiento de satélites extranjeros. Su ubicación patagónica ofrece además ventana directa sobre satélites que cubren Norteamérica, lo que eleva su valor para operaciones estratégicas chinas.
El informe también apunta al Observatorio Félix Aguilar en San Juan, donde tecnología de medición láser satelital desarrollada con China puede mejorar la precisión de misiles balísticos y sistemas antisatélite, ampliando el alcance militar del programa espacial chino desde Sudamérica.
El presidente del comité, el republicano John Moolenaar, advirtió que la expansión de infraestructura espacial china en el continente constituye una amenaza directa a la seguridad estadounidense y propuso revisar vínculos con países que albergan estas instalaciones. El objetivo estratégico declarado: bloquear el despliegue espacial chino en América Latina.
La advertencia confirma que Argentina quedó insertada en la disputa geopolítica entre potencias con una base extranjera de uso opaco en su territorio, presentada como ciencia pero señalada internacionalmente como plataforma de inteligencia militar.