El Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco firmado entre Argentina y Estados Unidos representa un cambio profundo en la estrategia de inserción internacional del país. El entendimiento fue anunciado en Washington por el canciller Pablo Quirno y establece un conjunto de reglas orientadas a expandir exportaciones, atraer capital privado y brindar previsibilidad al comercio bilateral.
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Uno de los puntos centrales del acuerdo es la eliminación de aranceles estadounidenses para 1.675 productos argentinos, lo que permitirá recuperar exportaciones por alrededor de USD 1.013 millones. La medida alcanza a manufacturas industriales, bienes agropecuarios y productos con valor agregado, facilitando el acceso argentino a uno de los mercados más competitivos del mundo.
En el plano agroindustrial, el tratado prevé una ampliación sustancial del cupo de carne bovina argentina con ingreso preferencial al mercado norteamericano. A partir de 2026, el volumen adicional será de 80.000 toneladas, que se suman a las 20.000 ya vigentes, con un impacto estimado de USD 800 millones en exportaciones para un sector clave en generación de divisas y empleo.
El acuerdo también incorpora un capítulo específico de inversiones, que convierte a la Argentina en el primer país de América del Sur en firmar un instrumento de este tipo con Estados Unidos. Con el respaldo del EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo, se busca facilitar financiamiento privado para proyectos en energía, minería, infraestructura y economía del conocimiento.
En paralelo, la Argentina asumió compromisos de apertura y reducción arancelaria: se eliminarán aranceles para 221 posiciones —incluyendo maquinaria, equipos de transporte y dispositivos médicos— y se reducirá al 2% en otras 230 posiciones, principalmente vinculadas a autopartes. El tratado suma además disposiciones sobre comercio digital, fintechs, startups y propiedad intelectual, alineando el marco local con estándares internacionales modernos.
El entendimiento se inscribe en la estrategia del Gobierno de Javier Milei de abandonar el aislamiento económico y reposicionar a la Argentina como un país abierto, confiable y alineado con las principales potencias occidentales, apostando a la apertura comercial y la inversión extranjera directa como motores del crecimiento.