Un archivo inédito de 1813 volvió a aportar evidencia clave al reclamo argentino sobre las Islas Malvinas. Se trata de una solicitud formal presentada por un capitán británico ante las autoridades de Buenos Aires, en la que reconoce explícitamente la autoridad de las Provincias Unidas del Río de la Plata sobre el archipiélago.
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El documento, fechado el 30 de enero de 1813, corresponde al capitán Henry Jones, comandante de un buque inglés, quien pidió permiso oficial para realizar actividades económicas —la caza de lobos marinos— en las costas de Malvinas. El trámite fue canalizado por la Aduana de Buenos Aires, lo que demuestra un procedimiento administrativo regular, propio de un Estado que regula y controla su territorio.
Lejos de tratarse de un gesto simbólico, el pedido implica un reconocimiento práctico y concreto de soberanía. Un barco extranjero solicita autorización a una autoridad local para operar en un territorio bajo su jurisdicción. Para los especialistas, este hecho confirma que Argentina ejercía administración efectiva, control económico y autoridad institucional apenas tres años después de la Revolución de Mayo.
El hallazgo también desmonta el relato histórico del Reino Unido. Tras abandonar el archipiélago en 1774, los británicos no realizaron objeciones ni protestas frente a los actos de soberanía ejercidos desde Buenos Aires. Por el contrario, el documento muestra a un oficial inglés sometiéndose voluntariamente a la autoridad argentina, lo que invalida cualquier pretensión de derechos previos antes de la ocupación de 1833.
En términos de derecho internacional, la evidencia es contundente: hay ocupación efectiva, ejercicio pacífico de autoridad y reconocimiento por terceros. El archivo no es una curiosidad histórica, sino una prueba estratégica que refuerza la posición argentina ante la comunidad internacional y confirma que el reclamo sobre Malvinas se apoya en hechos documentados, no en interpretaciones.