El régimen de Irán reaccionó con dureza contra el presidente Javier Milei tras sus declaraciones en Nueva York, donde calificó a la teocracia persa como enemiga de la Argentina y la vinculó directamente con los atentados terroristas ocurridos en el país.
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A través de una editorial publicada en el diario Tehran Times, uno de los principales canales de difusión del régimen, Teherán acusó al mandatario argentino de haber cruzado una “línea roja” y lo responsabilizó por el deterioro del vínculo bilateral.
El artículo, firmado por el analista Saleh Abidi Maleki, cuestiona el alineamiento internacional del Gobierno y sostiene que Argentina se encuentra integrada a un eje liderado por Estados Unidos e Israel, al tiempo que acusa a Milei de impulsar una supuesta campaña de hostilidad contra Irán.
La reacción se produce en medio de una escalada de tensión en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. En ese contexto, el régimen advirtió que no permanecerá indiferente frente a lo que considera posiciones hostiles y dejó abierta la posibilidad de una respuesta.
El origen del conflicto diplomático está en el discurso que Milei pronunció el 9 de marzo en la Universidad Yeshiva, donde recordó los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994), y sostuvo que Irán debe ser considerado un enemigo del país.
Desde Teherán rechazaron esas acusaciones y volvieron a negar su participación en el ataque a la AMIA, pese a que la Justicia argentina ha señalado durante años la responsabilidad de altos funcionarios iraníes en el atentado que dejó 85 muertos.
En uno de los pasajes más duros, el régimen iraní acusó al Gobierno argentino de haber convertido al país en una plataforma de operaciones alineadas con Israel y Estados Unidos, e incluso sugirió, sin pruebas, la existencia de actividades vinculadas al conflicto en Medio Oriente.
El cruce se da en un contexto diplomático delicado, con la embajada argentina en Irán cerrada temporalmente debido a las tensiones regionales, lo que profundiza el distanciamiento entre ambos países.
Mientras tanto, Milei mantiene su agenda vinculada a la memoria de los atentados y a la política internacional, con una postura cada vez más definida en favor de las democracias occidentales y en confrontación directa con regímenes vinculados al terrorismo.
La escalada deja en evidencia un cambio de rumbo en la política exterior argentina: alineamiento explícito con Occidente y una posición firme frente a actores señalados por ataques contra el país.