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Aerolíneas Argentinas volvió a tener superávit y dejó de depender de subsidios estatales

Con un resultado operativo de USD 112,7 millones en 2025, la aerolínea de bandera consolidó por segundo año consecutivo balances positivos y no requirió transferencias del Tesoro, algo que no ocurría desde su reestatización en 2008.

Por Redacción

Miércoles, 25 de febrero de 2026 a las 11:56

Aerolíneas Argentinas cerró el ejercicio 2025 con un superávit operativo de USD 112,7 millones, casi el doble del registrado en 2024, y completó así dos años consecutivos con resultado positivo. El dato marca un punto de inflexión: es el primer período desde la reestatización de 2008 en el que la compañía no necesitó subsidios estatales para sostener su funcionamiento.

La empresa alcanzó una facturación superior a USD 2.220 millones y consolidó un quiebre respecto del ciclo 2008-2023, etapa en la que registró pérdidas promedio cercanas a USD 400 millones anuales y demandó más de USD 8.000 millones en transferencias públicas. En términos prácticos, el resultado implica que la compañía logró autosustentarse con sus propios ingresos, sin asistencia del Estado.

El superávit no se explicó por una reducción de operaciones, sino por mejoras de eficiencia y productividad dentro de un nivel de actividad similar al del año anterior. Durante 2025, Aerolíneas transportó 12.781.016 pasajeros, con un factor de ocupación del 83% sobre una red de aproximadamente 300 vuelos diarios y un cumplimiento operativo del 99,4%, indicadores que permitieron diluir costos fijos y mejorar el margen sin expandir capacidad.

Uno de los factores centrales del resultado fue el proceso de saneamiento financiero. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la deuda bancaria y financiera se redujo 41%, pasando de USD 341,9 millones a USD 207,4 millones, lo que disminuyó la carga financiera y fortaleció la posición patrimonial. En paralelo, la empresa aplicó reordenamientos estructurales como la eliminación de 85 cargos jerárquicos, la reducción del 13% de la dotación y la cancelación de rutas deficitarias, medidas que impactaron directamente en la estructura de costos.

Con balances en orden, la compañía anunció la incorporación de 18 aeronaves de nueva generación, entre ellas modelos Airbus A330neo y Boeing 737 MAX, con el objetivo de reducir el costo por asiento mediante mayor eficiencia de combustible y menores costos de mantenimiento. El presidente y CEO Fabián Lombardo sostuvo que el resultado “afianza la dirección adoptada en los últimos dos años”, basada en reducción de costos y maximización de rentabilidad, y aseguró que la empresa demostró que puede competir “en igualdad de condiciones” en el mercado aerocomercial.

El cambio de desempeño ocurre en un contexto de debate sobre el rol de las empresas públicas. El presidente Javier Milei planteó desde el inicio de su gestión la necesidad de que las compañías estatales sean financieramente sostenibles y no dependan de transferencias permanentes. En ese marco, el Gobierno evalúa alternativas para el futuro de Aerolíneas dentro de un esquema de reorganización y eventual apertura a capital privado, con el objetivo de preservar la eficiencia alcanzada. Tras más de una década de pérdidas financiadas por el Estado, el hecho de que la empresa opere en superávit por segundo año consecutivo marca un cambio estructural en su desempeño económico.

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