El cambio de política sanitaria en Salta dejó números contundentes. Después de comenzar a cobrar la atención médica a extranjeros no residentes, la provincia pasó de registrar 31.561 pacientes extranjeros en 2023 a apenas 77 durante 2024.
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La caída continuó durante 2026: hasta julio, según los datos oficiales difundidos, solo 10 extranjeros habían utilizado el sistema sanitario provincial.
El ministro de Salud salteño, Federico Mangione, aseguró que el nuevo esquema permitió terminar con los denominados “tours de salud” desde países limítrofes y liberar recursos que antes se destinaban a pacientes extranjeros.
“Ahora tenemos camas para nuestros pacientes”, resumió el funcionario.
Uno de los principales argumentos detrás de la medida fue priorizar los recursos públicos para los habitantes de la provincia, especialmente ante la falta de reciprocidad que enfrentan argentinos cuando requieren determinadas prestaciones médicas en otros países.
Según las autoridades provinciales, el ahorro conseguido permitió comprar 34 ambulancias nuevas y fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias.
De esta manera, Salta se convirtió en uno de los principales antecedentes del cambio que ahora impulsa el Gobierno nacional para evitar que los contribuyentes argentinos financien la atención habitual de extranjeros no residentes.
La experiencia salteña cobra mayor relevancia después de que el Gobierno de Javier Milei reglamentara el nuevo régimen sanitario para extranjeros en establecimientos dependientes de Nación.
La normativa establece que quienes tengan residencia permanente continuarán accediendo al sistema en las mismas condiciones que los argentinos. Para los extranjeros no residentes, en cambio, la atención que no sea de emergencia requerirá seguro médico o pago previo.
Las emergencias continuarán siendo atendidas independientemente de la nacionalidad o situación migratoria del paciente.
Con los resultados exhibidos por Salta, el Gobierno busca extender un principio similar a nivel nacional: garantizar las emergencias, pero terminar con la atención habitual gratuita para extranjeros no residentes y destinar los recursos públicos prioritariamente a los argentinos.