El Gobierno de Estados Unidos lanzó una advertencia directa a Canadá y elevó la tensión bilateral. A través de un mensaje público, Trump anticipó que impondrá aranceles del 100% a todas las exportaciones canadienses si Ottawa avanza en acuerdos comerciales con China que, según Washington, funcionen como una vía indirecta para eludir las barreras estadounidenses.
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El mandatario apuntó contra el primer ministro canadiense, a quien acusó de minimizar el impacto de China en las economías occidentales. Desde la Casa Blanca sostienen que Pekín no actúa como un socio comercial convencional, sino como un actor que utiliza el comercio para ganar influencia, desplazar industrias locales y alterar reglas de competencia.
El eje de la advertencia es el riesgo de que Canadá se convierta en un “puerto de descarga” para bienes chinos destinados al mercado estadounidense. Trump fue tajante al señalar que no permitirá que se utilice el entramado comercial norteamericano para sortear los controles vigentes.
La amenaza se produjo tras conocerse un acuerdo entre Canadá y China que reduce aranceles a los vehículos eléctricos chinos. El nuevo esquema habilita la importación de 49.000 unidades con una tasa preferencial del 6,1%, luego de que en 2024 Ottawa hubiera aplicado un gravamen del 100% a ese segmento.
Desde el Ejecutivo estadounidense, el secretario del Tesoro Scott Bessent respaldó la posición presidencial y advirtió sobre penalidades severas si Canadá facilita el ingreso de bienes chinos. En la Casa Blanca insisten en que cualquier acercamiento comercial a Pekín tendrá consecuencias directas para la relación con Estados Unidos.