Cristina Kirchner quiso celebrar la derrota electoral de Donald Trump y recibió una respuesta que llevó la discusión de Washington a su propia situación judicial. “Freedom is beautiful” —“La libertad es hermosa”—, escribió Patricia Bullrich al citar el mensaje de la expresidenta, que cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad.
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La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado respondió así al “Beautiful morning!!!” que Cristina publicó después del triunfo demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos. El intercambio fue breve, pero el contraste quedó expuesto: la exmandataria festejó el tropiezo de un adversario internacional y Bullrich le recordó, mediante una ironía, su condena en la Argentina.
Una derrota ajena no borra una condena propia
Cristina apeló a la versión en inglés de “Hermosa mañana”, la frase popularizada por Guillermo Francella y utilizada en las cargadas futbolísticas. Con ese recurso convirtió el resultado estadounidense en una celebración política desde su departamento del barrio porteño de Constitución.
Bullrich mantuvo el idioma y cambió el eje. La referencia a la libertad fue interpretada como una alusión directa a la prisión domiciliaria de la expresidenta, condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta en perjuicio del Estado.
El festejo por la derrota republicana no modifica ese antecedente. Los problemas electorales de Trump no absuelven a Cristina ni convierten el balance del kirchnerismo en un éxito. Una elección estadounidense puede alterar el escenario internacional, pero no reemplaza la discusión sobre las responsabilidades de quienes gobernaron la Argentina.
La expresidenta había anticipado un resultado adverso para Trump en su entrevista con The Washington Post, publicada el 2 de noviembre. Tras conocerse el desenlace, volvió sobre ese pronóstico con una burla. Bullrich eligió responderle con una frase que también funciona como reivindicación de la identidad política libertaria.
Bullrich ratificó su respaldo al rumbo económico
En una publicación distinta, la senadora se concentró en la actividad productiva y dejó una definición explícita sobre el programa de Javier Milei: “El rumbo es el correcto”.
Bullrich valoró las medidas anunciadas por Luis Caputo y pidió avanzar con nuevas herramientas para acompañar a quienes producen, invierten y generan empleo. También reconoció que la recuperación presenta diferencias: algunas actividades crecen, mientras otras continúan rezagadas.
Su planteo puso el foco en la industria, la construcción y las pymes. La prioridad, sostuvo, es que las empresas tengan perspectivas para expandirse y puedan competir en mejores condiciones.
Respaldar el rumbo también implica trabajar para que sus resultados alcancen a más sectores. La estabilidad, el acceso al financiamiento y la reducción de obstáculos deben traducirse en posibilidades concretas para ampliar la producción.
Las medidas de Caputo y el desafío de hacer crecer a las empresas
Los anuncios del ministro incluyeron la suspensión de embargos de ARCA a las pymes hasta mayo de 2027 y la ampliación del alcance de los planes de regularización en 18 cuotas.
El paquete también contempla utilizar créditos fiscales para cancelar obligaciones aduaneras y una línea de financiamiento del Banco Nación para el sector automotor. Bullrich tomó esas decisiones como referencia para reclamar más iniciativas dirigidas a la actividad privada.
Su definición fue clara: “Una empresa chica tiene que ser el día de mañana una mediana, y una mediana tiene que ser grande”. Para lograrlo, señaló la necesidad de contar con condiciones de competencia frente a otros países y preservar las cadenas de exportación.
El contraste entre ambas intervenciones deja dos discusiones sobre la mesa. Cristina eligió celebrar una derrota ajena. Bullrich le devolvió la chicana y, en su agenda económica, defendió la continuidad del rumbo de Milei con medidas que permitan ampliar el crecimiento.
La Argentina necesita empresas que puedan desarrollarse y dirigentes que respondan por sus decisiones. Ningún festejo en inglés reemplaza esas obligaciones.