La Argentina registró una mejora en uno de sus principales indicadores sanitarios durante el segundo año de la presidencia de Javier Milei. La tasa de mortalidad infantil bajó de 8,5 a 8 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos en 2025, según los datos preliminares presentados por el Ministerio de Salud de la Nación.
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La disminución equivale a una reducción relativa aproximada del 5,9%, calculada sobre las tasas informadas. El ministro Mario Lugones presentó los resultados durante la reunión del Consejo Federal de Salud —COFESA—, junto con las autoridades sanitarias provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El dato merece un lugar central en el balance sanitario del Gobierno. La discusión pública sobre salud necesita incorporar resultados verificables, además de presupuestos y declaraciones políticas. Reducir la mortalidad infantil es una mejora relevante para el país y una razón para profundizar el trabajo en prevención y atención.
Quince provincias redujeron sus tasas
La información elaborada por la Dirección de Estadísticas e Información en Salud —DEIS— mostró avances en 15 provincias, aumentos en otras ocho y estabilidad en la Ciudad de Buenos Aires.
El descenso nacional se produjo después del incremento registrado en 2024. La mejora de 2025 permite recuperar terreno, aunque las diferencias jurisdiccionales muestran que todavía existen problemas que requieren respuestas específicas.
La lectura favorable del resultado debe acompañarse con una exigencia: extender los avances a las provincias donde la mortalidad infantil aumentó. El promedio nacional es importante, pero también lo es identificar las desigualdades y orientar los recursos hacia los lugares que más lo necesitan.
El informe preliminar describe la evolución del indicador, sin determinar cuánto aportó cada política nacional o provincial. Ese análisis será necesario para reconocer las intervenciones más eficaces y sostenerlas.
Información confiable para gestionar mejor
Durante el encuentro, Lugones destacó la necesidad de disponer de estadísticas actualizadas. “Contar con información confiable y de calidad es fundamental para conocer la situación sanitaria del país”, sostuvo.
La definición apunta a una responsabilidad esencial: gestionar con datos y rendir cuentas sobre los resultados. Las estadísticas permiten detectar problemas, evaluar decisiones y corregir prioridades. También evitan que el debate sanitario quede reducido a consignas.
El documento completo de estadísticas vitales de 2025 todavía no fue publicado por demoras de algunas provincias en la entrega de información sobre mortalidad adulta. Sin embargo, durante octubre se consolidaron los registros de nacimientos y fallecimientos infantiles, lo que permitió anticipar estos resultados.
La coordinación federal resulta decisiva porque las responsabilidades sanitarias se distribuyen entre distintos niveles de gobierno. El COFESA permite trabajar sobre esa articulación y acordar respuestas comunes.
La natalidad siguió cayendo, pero a menor ritmo
El relevamiento contabilizó 401.245 nacidos vivos en 2025, frente a los 413.135 del año anterior. La disminución fue cercana al 3%, con una moderación del ritmo de caída.
Este dato debe distinguirse de la mejora en mortalidad infantil. La tasa relaciona los fallecimientos de menores de un año con los nacidos vivos: su descenso no significa simplemente que hubo menos muertes porque nacieron menos chicos.
El director de la DEIS, Carlos Guevel, también señaló una reducción de los embarazos adolescentes y un aumento de los nacimientos prematuros. Ambos fenómenos requieren seguimiento para adaptar la atención durante el embarazo, el parto y los primeros meses de vida.
Emergencias, prevención y discapacidad
La reunión incluyó la presentación de una Unidad de Coordinación Federal de Emergencias Sanitarias y herramientas para fortalecer la vigilancia epidemiológica del dengue. También se abordaron vacunación, trasplantes y preparación ante eventuales emergencias climáticas.
Además, el Ministerio informó un incremento del 241,65% en los módulos de cobertura de prestaciones por discapacidad del Programa Federal Incluir Salud.
Estas áreas forman parte de las funciones esenciales en las que el Estado debe concentrar capacidad y recursos. La eficacia sanitaria se demuestra en la atención, la prevención y la respuesta ante situaciones críticas.
La reducción de la mortalidad infantil aporta un resultado positivo durante la gestión de Milei. El desafío es consolidarlo con información completa, seguimiento provincial y decisiones que permitan que más familias accedan a una atención oportuna.