El presidente Javier Milei ratificó el rumbo económico y salió al cruce de los pronósticos que anticipan una nueva recesión. Durante una entrevista con Luis Majul en LN+, sostuvo que la actividad atraviesa una desaceleración, pero afirmó que las transformaciones estructurales impulsadas por su Gobierno están modificando la forma tradicional de medir la economía.
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Las declaraciones se produjeron después de que el EMAE registrara una caída mensual del 2,9% en julio y mientras algunos informes privados proyectan una posible contracción durante el tercer trimestre. Milei rechazó esa lectura y sostuvo que su administración terminará el mandato con cuatro años consecutivos de crecimiento económico.
“Los indicadores están arrojando cualquier cosa”, afirmó. Según explicó, las series desestacionalizadas se construyen sobre el comportamiento histórico de la economía y pueden presentar distorsiones cuando algunos sectores se expanden mientras otros pierden participación. Por esa razón, señaló que el Gobierno observa especialmente el indicador de tendencia-ciclo.
La economía se transforma y el consumo cambia
Milei aseguró que la Argentina se encuentra en niveles máximos de PBI, PBI por habitante, consumo privado y exportaciones. Frente a las señales negativas provenientes de comercios y empresas tradicionales, argumentó que no desapareció el consumo, sino que cambió su modalidad por el crecimiento de las plataformas digitales, el comercio electrónico y las compras mediante courier.
El Presidente también defendió la apertura de las importaciones y cuestionó el modelo proteccionista que obligaba a los consumidores a pagar productos considerablemente más caros. “Si hacen que tengas que comprar las cosas cuatro veces más caras, te están robando”, lanzó. Luego rechazó la posibilidad de sostener empresas ineficientes mediante privilegios: “¿Por qué debería proteger a un empresaurio? Esos son favores de la política que vinimos a terminar”.
Milei apuntó además contra Axel Kicillof por presentar ante inversores una visión negativa de la economía argentina y contrapuso sus declaraciones con el respaldo expresado por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, al proceso de estabilización. Para el mandatario, la oposición intenta instalar nuevamente un clima de temor que termine golpeando las expectativas, las tasas de interés y la actividad.
Por último, defendió los resultados sociales de su administración y acusó al kirchnerismo de utilizar la pobreza como herramienta política mientras una parte de los fondos quedaba en manos de intermediarios. De cara a las próximas elecciones, cerró con un mensaje de confianza: “Yo tengo confianza en los argentinos”. Según sostuvo, la mayoría de la sociedad no quiere regresar al modelo de inflación, controles y empobrecimiento que el Gobierno busca dejar definitivamente atrás.