El Gobierno nacional resolvió postergar hasta febrero la implementación del nuevo esquema de subsidios a la electricidad, el gas y las garrafas, que estaba previsto para entrar en vigencia durante enero. La decisión se tomó ante la falta de definiciones administrativas y dificultades técnicas en el sistema de segmentación de usuarios.
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Según fuentes oficiales, el aplazamiento busca evitar errores en el cruce de información socioeconómica que podrían derivar en facturaciones incorrectas. En ese marco, aún resta la oficialización de los nuevos precios por parte de la Secretaría de Energía, paso necesario para activar el nuevo régimen.
El retraso se produce en un contexto de alta sensibilidad social por el impacto que tendrán las subas tarifarias. Mientras tanto, durante enero se mantendrán los subsidios vigentes sin modificaciones, de acuerdo con los actuales niveles de ingresos.
El esquema prevé que las bonificaciones no se mantengan de manera uniforme a lo largo del año, sino que se reduzcan en los meses de mayor consumo. El objetivo fiscal es recortar el gasto en subsidios energéticos del 0,65% al 0,5% del PBI, lo que representa un ajuste cercano a los US$ 3.000 millones.
El nuevo sistema elimina los tres niveles de segmentación actuales y establece un modelo simplificado, en el que los usuarios quedarán divididos entre quienes conservarán el beneficio y quienes lo perderán. El umbral se fija en tres canastas básicas totales, hoy estimadas en $3,93 millones, con impacto principalmente sobre sectores de ingresos medios. Si no hay nuevos cambios, la aplicación comenzará en febrero y se reflejará en las facturas a partir de marzo.