El Gobierno de Javier Milei avanza en el diseño de una reforma tributaria que incluirá la eliminación gradual del impuesto a los débitos y créditos bancarios, conocido como impuesto al cheque. La iniciativa forma parte del paquete de cambios que el Poder Ejecutivo prevé enviar al Congreso antes de 2027, con el objetivo de reducir la carga impositiva preservando el superávit fiscal.
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El esquema en estudio contempla una implementación progresiva, similar a la utilizada para la reducción de las retenciones. Según trascendió, el tributo podrá computarse cada vez en mayor medida como pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias, hasta alcanzar el 100% y avanzar luego hacia su eliminación definitiva, prevista para 2028.
La propuesta es elaborada desde el inicio de la gestión por el Ministerio de Economía, bajo la conducción de Luis "Toto" Caputo, junto al secretario de Hacienda, Carlos Guberman. Sin embargo, su tratamiento quedó supeditado durante los primeros meses de gobierno a la necesidad de consolidar el equilibrio de las cuentas públicas y a la construcción de mayor respaldo legislativo.
Desde el oficialismo sostienen que uno de los principales objetivos de la reforma es disminuir la incidencia de los impuestos sobre la actividad económica y avanzar hacia un sistema tributario más simple y menos distorsivo. En ese marco, el impuesto al cheque aparece como uno de los gravámenes que más encarece las operaciones dentro del sistema financiero formal.
Actualmente, este tributo aplica una alícuota del 0,6% sobre cada débito y cada crédito bancario, lo que representa una carga total del 1,2% sobre las transacciones alcanzadas. El nuevo esquema buscará reducir ese impacto de manera gradual para evitar efectos bruscos sobre la recaudación.
El modelo elegido toma como referencia el cronograma aplicado para la baja de derechos de exportación. En el caso de la industria, el Gobierno eliminó las retenciones para más de 1.000 insumos y estableció un calendario de reducción para otros productos. En el sector agropecuario también implementó un esquema progresivo, con distintos ritmos según el tipo de cultivo.
De acuerdo con fuentes del Ministerio de Economía, la eliminación del impuesto al cheque constituye uno de los ejes centrales de la futura reforma tributaria, aunque su implementación dependerá tanto de la evolución del contexto macroeconómico como del tratamiento parlamentario del proyecto. La transición se apoyará en un mecanismo de imputación creciente al Impuesto a las Ganancias, similar al que actualmente ya utilizan las pymes.
Con esta iniciativa, el Gobierno busca profundizar su programa de reducción de impuestos y avanzar hacia un esquema tributario con menor presión sobre la producción, la inversión y las operaciones bancarias, manteniendo como condición el equilibrio de las cuentas públicas.