Una inspección sorpresiva realizada en la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero permitió detectar una excavación clandestina dentro de un pabellón de internos de alto perfil, además del secuestro de un arma blanca de fabricación casera, durante un operativo encabezado por agentes del Servicio Penitenciario y el Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias (GOEP).
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El procedimiento se llevó adelante durante la madrugada del domingo como parte de los controles aleatorios impulsados por el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe. En el sector de baños de un patio externo, los agentes encontraron un pozo de aproximadamente 70 centímetros de profundidad, además de un elemento punzante metálico de unos 40 centímetros de largo.
Tras el hallazgo, las autoridades dispusieron el cierre preventivo del pabellón mientras avanzan las actuaciones y pericias correspondientes. Desde el Gobierno provincial remarcaron que la detección temprana permitió frenar la maniobra antes de que pudiera avanzar y reforzaron la importancia de los controles permanentes dentro de las cárceles santafesinas.
La secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, sostuvo que las inspecciones sorpresivas forman parte de “los distintos anillos de control” que se aplican en todas las unidades penitenciarias, junto con requisas, escáneres y monitoreos permanentes.
Además, la funcionaria aseguró que en los próximos meses comenzarán a habilitarse nuevas unidades penitenciarias, entre ellas “El Infierno”, un nuevo complejo carcelario impulsado por la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro para profundizar los controles sobre internos de alto perfil. “Se terminó la etapa en la que los presos hacían lo que querían mientras la sociedad padecía las consecuencias”, afirmó.
Desde el Ministerio remarcaron que el episodio volvió a demostrar la importancia de la vigilancia constante para anticipar posibles riesgos dentro de los penales y reforzar las condiciones de seguridad en el sistema penitenciario provincial.