El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, apuntó directamente contra Axel Kicillof y advirtió que la posibilidad de un regreso del kirchnerismo podría generar incertidumbre entre los inversores antes de las elecciones presidenciales de 2027.
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“El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo. Así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es”, afirmó durante su exposición en el CFO Summit 2026. Luego sostuvo que pensar que los argentinos elegirán volver al pasado representa una profunda subestimación del electorado.
Caputo acompañó la definición política con una comparación de las principales variables económicas de los últimos cuatro gobiernos. Según los datos presentados por el ministro, la gestión de Milei alcanzó un superávit financiero equivalente al 0,2% del PBI, redujo la deuda consolidada en USD 11.000 millones y bajó los pasivos remunerados un 98%.
El funcionario también aseguró que la inflación se redujo 84%, mientras que las exportaciones crecieron 55% y las reservas netas mejoraron en USD 23.000 millones. En materia social, sostuvo que la jubilación mínima aumentó 14% en términos reales y que la cantidad de personas en situación de pobreza descendió en 12 millones. Las cifras corresponden al cuadro comparativo expuesto por el propio Ministerio durante el encuentro.
Un colchón de dólares para las elecciones
Caputo explicó que el equipo económico no espera una fuerte volatilidad durante 2027, pero que igualmente se prepara para enfrentarla. El Palacio de Hacienda calcula que una dolarización adicional antes de los comicios podría alcanzar los USD 7.000 millones, frente a una oferta proyectada de divisas por USD 9.317 millones proveniente de inversiones vinculadas al RIGI y del comercio de bienes y servicios.
“Solamente con eso queda en evidencia que estamos en una posición confortable”, sostuvo. A ese flujo potencial sumó las compras de reservas, los acuerdos de swap con Estados Unidos y China y la capacidad de intervención mediante contratos de dólar futuro. “No esperamos un 2027 como dicen algunos, pero nos preparamos como si pudiera ser”, explicó.
El ministro anticipó además que el Gobierno continuará bajando impuestos. Según detalló, la presión tributaria nacional ya cayó tres puntos del PBI y podría reducirse otro punto durante el próximo año. También reclamó que las provincias avancen sobre Ingresos Brutos, uno de los tributos más distorsivos para la actividad productiva.
Caputo cerró el cruce cuestionando el modelo económico defendido por Kicillof, basado —según planteó— en salarios bajos, proteccionismo y restricciones para impedir que los argentinos compren o viajen libremente. Frente a esa receta, defendió una economía con competencia, inversión privada y mayor poder adquisitivo: dos modelos enfrentados que volverán a ponerse en juego en 2027.