El paro general convocado por la CGT tuvo bajo impacto en la actividad comercial y no logró paralizar el funcionamiento económico en las principales ciudades del país. Relevamientos de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA) y de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) coincidieron en que la mayoría de los negocios abrió con normalidad pese a la medida sindical.
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Uno de los datos más contundentes se registró en la Ciudad de Buenos Aires, donde solo el 12% de los comercios permaneció cerrado, lo que reflejó el escaso nivel de adhesión en uno de los principales centros económicos del país. La actividad se sostuvo incluso con el condicionamiento que implicó la interrupción del transporte público.
Desde FECOBA explicaron que los cierres puntuales se concentraron en zonas directamente dependientes del flujo de pasajeros, como estaciones ferroviarias o nodos de trasbordo. Fuera de esos sectores, el comercio operó con normalidad durante toda la jornada.
El mismo patrón se observó en el interior del país. En la provincia de Buenos Aires, ciudades como La Plata, Pilar, San Isidro y Arrecifes registraron funcionamiento pleno. También hubo actividad normal en Córdoba, Mendoza, Corrientes, Formosa, Tucumán y Chaco, mientras que en la Patagonia, localidades como Comodoro Rivadavia mantuvieron la totalidad de sus locales abiertos.
En la provincia de Santa Fe, el impacto fue mínimo: en Rosario abrió el 98% de los comercios, con operatividad prácticamente total incluso en centros comerciales y shoppings. El ausentismo laboral se mantuvo moderado —por debajo del 20% en el interior y cerca del 25% en el AMBA— sin afectar el funcionamiento general del sector.
Las cámaras empresariales señalaron que la menor circulación de personas respondió principalmente a la falta de transporte, y no a la adhesión al paro. En ese contexto, la medida sindical no logró paralizar el comercio ni frenar la actividad económica, confirmando un acatamiento limitado en todo el país.