El Gobierno de Javier Milei destacó los avances de la Red Federal de Concesiones, el programa que transfiere al sector privado la operación, el mantenimiento y la renovación de más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales estratégicas. La apuesta libertaria busca reemplazar el viejo esquema de obra pública por contratos de largo plazo financiados mediante capital privado y peajes.
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El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, difundió imágenes de los trabajos realizados sobre más de 300 kilómetros y resumió el cambio de modelo con una frase contundente: “Más infraestructura privada, menos corrupción, más productividad”. La cifra corresponde a los primeros corredores intervenidos y no significa que los 9.000 kilómetros contemplados por el programa ya se encuentren renovados.
La Red Federal abarca rutas por las que circula una parte sustancial del tránsito nacional y apunta a rehabilitar calzadas, mejorar la seguridad vial y reducir los costos logísticos. El esquema oficial contempla inversión 100% privada y divide los corredores en distintas etapas, algunas ya concesionadas y otras todavía en proceso de licitación.
El modelo que Milei prometió en campaña
El video publicado por Caputo recuperó declaraciones de Milei durante la campaña presidencial de 2023. Allí, el entonces candidato proponía terminar con la obra pública tradicional y avanzar hacia un sistema de iniciativa privada: “La obra pública es una gran fuente de corrupción, de robo, a la cual me imagino que toda la gente de bien debería oponerse”.
El nuevo sistema marca un fuerte contraste con el modelo discrecional que durante décadas permitió que la política decidiera qué obras ejecutar, cuánto pagar y a qué empresas beneficiar. Con las concesiones, los operadores privados deberán afrontar las tareas de construcción, reparación, ampliación, conservación y prestación de servicios, bajo contratos y controles estatales.
Caputo aseguró que los corredores licitados concentran cerca del 80% del tránsito y proyectó una transformación profunda antes del final del mandato. “El mapa de lo que van a ser las rutas argentinas va a parecer que estamos en otro país”, sostuvo. El desafío será que las empresas cumplan las inversiones comprometidas y que el Estado controle los contratos sin volver a convertir la infraestructura en una caja política.
Para Milei, el avance confirma que era posible sostener y modernizar las rutas sin regresar al sistema que convirtió la obra pública en sinónimo de sobreprecios, intermediarios y sospechas de corrupción. El Gobierno busca que el capital privado asuma el riesgo, mientras la mejora de la infraestructura permita aumentar la productividad y bajar los costos del transporte.